Tú eres Pedro

martinez_esteban,_andres¿Qué es el Papa? La pregunta con la que comienza este artículo puede extrañar. ¿No sería mejor preguntar ‘quién’ y no ‘qué’? Pues no, porque la pregunta ‘¿qué es el Papa?’ responde a su misión como sucesor de Pedro. En la medida en que se entienda esta misión, también comprenderemos que las palabras que Jesús dirigió a Simón: “Tú eres Pedro”, trascienden el tiempo y se hacen realidad cada vez que es elegido un nuevo sucesor del apóstol Pedro.

Por otra parte, esta pregunta nos puede ayudar a entender  cómo se ha ejercido el Primado en la Iglesia, por encima de circunstancias históricas, y muchas veces en condiciones difíciles. A pesar de esas circunstancias la doctrina del Primado del Papa ha ido desarrollándose a lo largo de la Historia.

En este artículo lo que pretendemos es mostrar cómo se ha desarrollado la historia del Papado para responder, de esta forma, a la pregunta con la que comenzábamos.

 

1.     El Primado de Pedro

El Primado del apóstol Pedro hace referencia a la jurisdicción sobre la Iglesia, en consecuencia, desde los orígenes del cristianismo hay una conciencia de que Pedro ejerce su autoridad en materia de fe y de costumbres sobre todos los cristianos.

La misión de Pedro tiene por objeto mantener en vínculo de unidad entre todos los discípulos de Cristo. Además garantiza la sucesión apostólica, es decir, esa cadena que une a los cristianos de todas las épocas con Cristo. Cuida el depósito de la fe, esto es, el mensaje del Evangelio, y su trasmisión íntegra a todas las generaciones.

Teniendo en cuenta esta misión, el Primado ha recibido distintos nombres. Así por ejemplo, el Papa San Dámaso habla de obispo, pastor, sacerdote y pastor. El nombre de “Papa”, sin embargo, aparece más tarde. Era común referirse con él a los obispos, por ejemplo aparece en referencia a San Policarpo de Esmirna. Y en la Iglesia Oriental se atribuía a todos los sacerdotes. Es Tertuliano, en el siglo II, el primero en referirlo al obispo de Roma. Y ya en el siglo VI aparece unido exclusivamente al sucesor de Pedro.

La expresión Sumo Pontífice, en cambio, tardará algo más en aplicarse al Papa. En un primer momento se aplicaba al sacerdote pagano y después se lo apropiaron los emperadores romanos. Estas parecen ser las razones de que no sea hasta el siglo V, cuando aparece referido, por primera vez, a un Papa, san León Magno, a pesar de que la Carta a los Hebreos habla de Cristo como Pontífice.

 

2.     El Obispo de Roma

En cada cónclave los cardenales allí reunidos no eligen al Papa, sino al Obispo de Roma, y porque es Obispo de Roma es Papa.

Es cierto que en Roma murió el apóstol Pablo. Y también es cierto que, con frecuencia, se atribuye a este apóstol una mayor influencia en la propagación del cristianismo. Sin embargo, el Papa es sucesor de Pedro y no de Pablo. Y Roma se considera, desde el origen de la Iglesia, la sede de Pedro y sus sucesores, y no de Pablo.

Los datos que tenemos son los siguientes. Las listas de los Papas, siempre empiezan con el apóstol Pedro, y continúan con Lino, Cleto (o Anacleto), Clemente, Evaristo, Sixto, Alejandro, Telesforo, Higinio, Pío, Aniceto, Sotero, Eleuterio, Victor… Es San Ireneo quien nos da una de las primeras listas de los Papas, a los que reconoce la autoridad para intervenir en todas las Iglesias.

Hay además un dato significativo. Los primeros Papas son de origen diverso: romanos, griegos, italianos, sirio, norteafricano… Todo esto pone de manifiesto algo fundamental para el cristianismo. Es una religión con carácter universal. No está vinculado a una cultura determinada, a una nación concreta, o a una lengua particular.

 

3. El Papado durante las persecuciones de los primeros siglos

Desde los primeros siglos del cristianismo tenemos datos históricos que muestran como el Papa ha ejercido el Primado para toda la Iglesia.

En primer lugar, la Carta del Clemente Romano a los Corintios. La comunidad cristiana de Corinto, Iglesia de fundación paulina, acude al Obispo de Roma para que intervenga en un conflicto interno. La carta y las indicaciones del Papa no sólo fueron bien recibidas, sino que en el tiempo se mantuvo la costumbre de leerla en las Eucaristías dominicales. Además, se leyó en otras comunidades cristianas, considerando esta carta como un “escrito santo”.

Tenemos el caso de la controversia de la Pascua, cuando la Iglesia en Asia Menor quería mantener la fecha de la celebración de la Pascua el 14 de nisán, aunque no cayera en domingo, mientras que en Occidente, por indicación del Papa Pío I (141-155) se estableció que se celebrase el domingo siguiente al 14 de nisán.

La cuestión la abordó el Papa Victor (189-199), cuando algunos cristianos de Asia Menor introdujeron rito propios del judaísmo, como el rito del cordero pascual. El Papa entonces ordenó que toda la Iglesia celebrara la Pascua según el rito romano. Algunos obispos de Asia se negaron a aceptar esta decisión. El Papa Victor decidió excomulgar a los que no obedeciesen. Intervino entonces San Ireneo de Lión que, reconociendo al Obispo de Roma el derecho a intervenir y el poder de excomulgar, aconsejó que no lo hiciera ya que era una cuestión que mereciera una decisión como esa.

Y durante las persecuciones los cristianos, que habían renegado de la fe, fueron readmitidos a la Iglesia cuando apelaron al Papa. Al mismo tiempo esto produjo un enfrentamiento entre el Obispo de Roma y aquellos obispos que no aceptaban a los apóstatas. En estos casos, el Papa siempre se reservaba el derecho a excomulgar a aquellos que no obedecían. Decisión que era aceptada por todos al reconocer la primacía de la Iglesia de Roma.

 

4. El Papa después de la paz de Constantino (siglo IV)

La paz de Constantino y la libertad concedida a la Iglesia, permitió a ésta desarrollar una estructura más acorde a los tiempos de paz. Durante esta época pudo desarrollarse una jerarquía eclesiástica más estable. Además el Primado del Papa pasó a ejercer un papel, no sólo disciplinar, sino doctrinal.

Así, en este momento, el Obispo de Roma será el garante de la fe de la Iglesia. Esto se desarrollaría por medio de los Concilios que, si bien es cierto, se pudieron celebrar gracias a la intervención de los emperadores, sin embargo, para que fueran válidos tenía que aprobarlos el Papa y estar presididos por él o por sus legados.

Además en distintos Concilios se confirmó también el Primado de jurisdicción del Obispo de Roma. Por ejemplo, en el Concilio de Éfeso, donde se hace una declaración del papel de Pedro como garante de la fe de la Iglesia. En el Concilio de Calcedonia, donde la palabra del Papa no se discute. “Pedro por medio del Papa León ha hablado” se afirma en este Concilio. Y, en este mismo Concilio, se afirma la superioridad de la Iglesia de Roma, cuando el Patriarcado de Constantinopla reclama sus derechos al ser la sede del Imperio.

Todo esto quedará clarificado primero con el Papa Gregorio Magno. Cuando defina el papel del Primado como una entrega en servicio a la Iglesia. Así, a partir de este momento, el Papa será “siervo de los siervos de Dios”.

 

Andrés Martínez

Profesor de Historia de la Iglesia