Iglesia y Cultura

1. “Id a todos los pueblos y anunciad el Evangelio”(Mc. 16,15)

Nuestro Señor nos indicó que el Evangelio, el anuncio de salvación, tenía que llegar a todos los pueblos y a todos los hombres. La Iglesia desde el principio ha asumido esta misión como fundamental, y ha hecho todo lo posible porque el mensaje evangélico llegara a todo hombre, siendo consciente que las personas al encontrarse con la Palabra de Dios podrían seguir el camino que conduce a la Vida que no tiene término y que, ya aquí, se puede experimentar a través de la contemplación de su Palabra, y de la participación en la Eucaristía “prenda futura de Resurrección”.

«El proceso de encuentro y confrontación con las culturas es una experiencia que la Iglesia ha vivido desde los comienzos de la predicación del Evangelio » (Fides et Ratio, n. 70), pues « es propio de la persona humana el no acceder a su plena y verdadera humanidad sino a través de la cultura » (Gaudium et spes, n. 53). Así, la Buena Nueva que es el Evangelio de Cristo para todo hombre y todo el hombre, « al mismo tiempo hijo y padre de la cultura a la que pertenece » (Fides et Ratio, n. 71), le llega a éste en su propia cultura, que impregna su manera de vivir la fe y que a su vez es modelada por ésta.

La Antropología Filosófica te enseña que el hombre tiene una triple dimensión en su estructura analítica: físico, intelecto y espíritu, y le definen como hombre, pues sin el hombre completo éste no podría entenderse a sí mismo.church-and-culture

Es verdad, que la otra dimensión antropológica llamada social y cultural, sitúa a la persona en un lugar concreto, en un hábitat específico. Sin embargo, el primer referente filosófico sería lo que la persona es en sí misma, desrevestida de sus ropajes culturales. Desde ahí entendemos la Evangelización, proclamando la Esperanza de la Vida futura en la vida de hoy “a todos los hombres y a todo el hombre”.

El Pontificio Consejo para la Cultura nos dice: « Hoy, a medida que el Evangelio entra en contacto con áreas culturales que han permanecido hasta ahora fuera del ámbito de irradiación del cristianismo, se abren nuevos cometidos a la inculturación » (ibid., n. 72). Al mismo tiempo, las culturas tradicionalmente cristianas o impregnadas de tradiciones religiosas milenarias se tambalean. Se trata, pues, no sólo de injertar la fe en las culturas, sino también de devolver la vida a un mundo descristianizado, cuyas referencias cristianas son a menudo sólo de orden cultural. Estas nuevas situaciones culturales a lo largo del mundo se presentan a la Iglesia, en el tercer milenio, como nuevos campos de evangelización.

 

2.     Actualidad relativista

Delante de nosotros aparece un río cultural que lo invade todo y que quiere dar sentido a todo desde el llamado relativismo, que entiende que no existe la verdad y, por tanto, no podría existir Dios, y como consecuencia el hombre puede llevar a cabo cualquier cosa que le apetezca sabiendo que todo vale, y si todo vale nada es valioso.

Las consecuencias del relativismo son importantes para el hombre, pues éste, al no creer en la verdad, pero sí descubrir que existe la mentira y la desorientación, se queda en sí mismo sin ver más allá de su propio placer y convertir sus quimeras en realidades aunque niegue la verdad.

El relativismo tiene que ser consciente de que, si no existe ninguna verdad, tampoco existe la verdad de que la verdad no existe, si no existe ninguna verdad el fundamentalismo y la violencia no tendría contra ellos argumentos de verdad, lo mismo no podríamos defender que el hombre tienen una dignidad  y, por tanto, tampoco que la libertad es importante para el hombre que necesita optar ante las circunstancias que se le presentan.

Existe  la verdad que nos saca de la desorientación y del error, que algo no sea plenamente completo no quiere decir que no sea verdadero y suficiente, pues nosotros no captamos toda la realidad, nuestro conocer es limitado, otra cosa diferente es la distinción entre razón y realidad, la razón capta la realidad y la conecta entre sí, pero no es realidad, durante muchos años se creyó que la razón era la cúspide de la realidad y no es así, “o la razón explica la realidad o se convierte en irracional”.

Del relativismo ha surgido la increencia, de ésta, en gran medida la secularización, y de la secularización se ha llegado a plantearse si Dios no era necesario, más aún, que no existía, que no habrá creado el Universo ni tampoco a la persona humana. La física moderna nos dice que para que haya creador tiene que haber creación y ésta tiene que ser ex novo y ex nihilo.

 

3.     Fe – Razón, Fe-Ciencia

Cuando la razón se plantea buscar respuestas para los grandes interrogantes que tiene el hombre ¿Quién soy yo?¿qué será de mí?, descubre que hay una fuente de conocimiento llamada Revelación Católica, donde puede hundir sus raíces y encontrar respuestas: la conexión Razón-Fe necesaria para poder realizar esta importante labor. Unamuno decía “Si yo tengo sed, en algún sitio tiene que haber agua”, se trata de la búsqueda de la razón como “aprehensión de la realidad en su conexión” y del encuentro de esa misma realidad a través del logos que se ha hecho carne, dejándonos un mensaje que llena de sentido la realidad misma.

La experiencia del hombre como ser de razón no es completa, para entender al hombre, éste, el hombre, es además, criatura amorosa, es decir, es insuficiente el ser inteligente del hombre para darle sentido, el ser amoroso indica que entiende su realidad desde el amor y siendo amado, ha sido hecho por un ser amoroso que sólo él le ha podido dar este don y, al tiempo tarea de realización. Es claro que la creación es un hecho de amor. La persona no se puede reducir a realidades dadas como las cosas, encontramos en la persona una alteración de la realidad, una innovación que no viene ni de sus padres, ni de sus abuelos, ni del carbono, ni del oxígeno, es una realidad absolutamente nueva y esto sólo tiene un nombre: creación, que consiste en poner una realidad en la existencia distinta al creador.

“Al creador no lo encontramos, no disponemos de él, no lo tenemos, pero la realidad creada si”, en definitiva, el ser humano es una realidad única e irrepetible, que no se parece a ninguna otra. Las teorías científicas pueden explicar, en todo caso, cómo se ha hecho el hombre, cómo se ha hecho el mundo, pero no puede responder ¿Por qué existen?, pues la persona no se deriva de nada de lo que encontramos en la vida existente, si la reducimos a lo existente la cosificamos, la hacemos cosa.

Cuando el niño nace del padre y de la madre es un tercero, que no lo podemos reducir ni al padre ni a la madre, ni a nada más, es una novedad que absolutamente no existía, a la que nos vemos obligados a llamar creación. Muchos hombres de ciencia han experimentado que la creación tiene un origen sobrenatural. Hathaway, padre del Cerebro electrónico decía: “La moderna física me enseña que la naturaleza no es capaz de ordenarse a si misma. El universo supone una enorme masa de orden. Por eso requiere una “Causa Primera” grande, que no está sometida a la segunda ley de la transformación de la energía y que por lo mismo, es Sobrenatural”

En la medida que se ama se necesita seguir amando incluso necesitando volver a ver a alguien tras la muerte, parece que las épocas de crisis de amor experimentan un descenso paralelo de deseo de inmortalidad.

El hombre no quiere morir, hay en él un deseo de inmortalidad, su realidad es su misma vida que conoce, sabe que la muerte es cierta, pero la hora es incierta, dentro de él hay “unas semillas de eternidad” que le indican que es un ser de vida más allá de la muerte. Es posible imaginar la vida perdurable desde el mismo concepto de razón, más allá de la respuesta que obtengamos,  ¿no sería un gigantesco desperdicio haber creado al humanidad para destruirla después?. Para el Creador del cosmos y del hombre, aquel que, desde su inteligencia y libertad, nos ha hecho inteligentes y libres, quien ha mostrado que sólo desde un ser superior al cosmos y al hombre es posible la creación ¿querría que el ser humano llegue a la plenitud de verdad que aquí no ha podido tener?, “el que cree en mí aunque haya muerto vivirá”( Jn 11,25)

 

4.     Fe-Cultura

Podemos denominar cultura a toda expresión de lo humano, son los signos, símbolos,  criterios de juicio y de valor, y toda aquella expresión artística, científica, recreativa que ha  salido de la razón humana. También cultura es el cultivo de la naturaleza por parte del hombre, superando limitaciones externas como la pobreza a través del cultivo y del trabajo, desde la inteligencia. Y también superaciones internas elevando el conocimiento humano y transformando las actitudes morales negativas, el egoísmo y sus consecuencias, al que nosotros llamamos pecado, pero la transformación interna necesita ser reconocida y posteriormente curada.

La Fe llega a la cultura desde el hecho religioso que Dios suscita para que el hombre se encuentre con él.

“ Antes de abordar la cuestión sobre si el encuentro con el Dios que nos ha mostrado su rostro en Cristo, y que ha abierto su Corazón, es para nosotros no sólo « informativo », sino también « performativo », es decir, si puede transformar nuestra vida hasta hacernos sentir redimidos por la esperanza que dicho encuentro expresa,… el encuentro con el Señor de todos los señores, el encuentro con el Dios vivo y, así, el encuentro con una esperanza más fuerte que los sufrimientos de la esclavitud, y que por ello transformaba desde dentro la vida y el mundo.” (Carta Encíclica Spe Salvi nº 4)

La fe y la razón (Fides et ratio) son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo (cf. Ex 33, 18; Sal 27 [26], 8-9; 63 [62], 2-3; Jn 14, 8; 1 Jn 3, 2).(Introducción de la Carta Encíclica Fides et Ratio)

La Fe y la Razón hacen posible el hombre completo, cuerpo y alma, o como ahora indican algunos autores, materia y plus de realidad (alma) que le hacen descubrirse hombre trascendente que es capaz de Dios (Capax Dei) e imagen de Dios (Imago Dei)

Esta relación entre la Fe y la Cultura la necesita el hombre y la mujer de todos los tiempos, pues cuando no la tiene no puede descifrar los códigos de sentido, como el bebé que a los pocos días de nacer se salva de un accidente de avión en la selva, se cría con los animales pero no tiene los códigos del lenguaje para poder hablar, necesitamos la relación Fe-Cultura para encontrar cómo a lo largo de la historia Dios se ha hecho presente, especialmente en los últimos tiempos, donde anunciado por los profetas, nació de la Virgen Madre, y llegado la hora, anunció a todos los hombres la Palabra Salvadora. Y con su pasión, muerte, y resucitando al tercer día, se quedó permanentemente en la Eucaristía, y en los demás sacramentos para que, el que se acerque y coma, pueda ser transformado de todo egoísmo, y su mente iluminada por la fe adquiera una nueva vida que se muestra en el amor a Dios y a los demás.

Este anuncio del Evangelio tiene que durar hasta que Cristo vuelva, por eso constituyó la comunidad eclesial, comunidad que fue llamada y sigue llamando a aquellos que tienen que llevar el mensaje hasta el último día, el día de la Resurrección.

Dr. D. José Luis Sánchez García

Vicerrector Universidad Católica de Valencia